




![]()
Coronavirus y
sistema inmunológico: qué es la tormenta de citocinas que sufren algunos
pacientes graves de covid-19
A
medida que los pacientes de covid-19 llenan los hospitales del mundo, entre los
enfermos más graves están aquellos cuyos cuerpos reaccionan de una manera
catastrófica.
Las
células inmunológicas inundan los pulmones y los atacan cuando, en realidad
deberían estar protegiéndolos.
Los
vasos sanguíneos gotean y la misma sangre se coagula. La presión arterial se
desploma y los órganos empiezan a fallar.
Cada vez más médicos y científicos creen que estos casos se deben
a una reacción inmune exagerada que hace daño en lugar de ayudar.
Una insurrección peligrosa
Normalmente,
cuando el cuerpo humano se topa con un germen, el sistema inmune ataca al
invasor y luego retrocede.
Pero
algunas veces estas armas moleculares se sale de control, transformando a los
obedientes soldados en una turba indisciplinada.
Aunque hay pruebas y tratamientos que podrían ayudar a identificar y
reprimir esa insurrección, es muy temprano para saber cuál sería la mejor
terapia para aquellos que están sufriendo una de esas tormentas
por covid-19.
Hay variantes de esta reacción inmunológica hiperactiva que se dan en
una diversidad de condiciones, generadas por infección, genes defectuosos o
desórdenes autoinmunes en los que el cuerpo cree que sus propios tejidos son
los invasores.
Todas están comprendidas bajo el término generalizado de "tormenta de citocinas" (también
denominadas citoquinas), llamado así porque unas sustancias conocidas como
citocinas se lanzan en una campaña arrasadora por el torrente sanguíneo.
Estas pequeñas proteínas -hay decenas- son las mensajeras del ejército inmune, transitando entre
las células con una variedad de efectos. Algunas piden mayor actividad
inmunológica, otras piden menos.
Esto
es lo que los científicos conocen de las tormentas de citocinas y sobre el
papel que juegan en el caso de covid-19.
Descrita una
variante de una proteína antiinflamatoria para el tratamiento de enfermedades
autoimunes
Estudios realizados en poxvirus permiten diseñar una variante de
los receptores celulares del factor de necrosis tumoral que mejora sus
propiedades antiinflamatoria.
Un
estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
ha permitido mejorar un medicamento utilizado en el tratamiento de enfermedades
autoinmunes. El trabajo, publicado en Journal of Biological Chemistry, se
centra en los mecanismos empleados por una familia de virus, los poxvirus, para
bloquear la respuesta inflamatoria y la respuesta inmune.
“Los
poxvirus producen una copia de los receptores celulares del factor de necrosis
tumoral (TNF) para inhibir la respuesta inmune. Nuestro estudio presenta un
análisis molecular de los dominios de estos receptores virales implicados en la
inhibición de dos proteínas humanas pro-inflamatorias, el TNF y la linfotoxina.
Esto nos ha permitido conocer mejor qué dominios
determinan la especificidad de estos receptores virales de
TNF”, explica Antonio Alcamí, investigador del CSIC en el Centro de Biología
Molecular Severo Ochoa (centro mixto del CSIC y la Universidad Autónoma de
Madrid).
La transferencia de dos aminoácidos del receptor viral de TNF
(rosa) al receptor humano de TNF (verde) cambia las propiedades del receptor
humano, que se hace más específico de TNF y pierde la capacidad de inhibir
linfotoxina.
Cinco maneras
de mejorar el sistema inmunológico desde casa
La ciencia nos ha
aportado, a lo largo de la historia, grandes avances médicos que nos han
ayudado a defendernos de patógenos externos. Pero la solución a nuestros
problemas de salud no se puede cargar siempre en el mismo lado, y el ser humano
debe protegerse también a través de su propio sistema defensivo natural que, en
el ciclo evolutivo del hombre, le ha permitido superar y adaptarse a
circunstancias extremas. Estas barreras naturales, ya sean mecánicas o
químicas, bloquean la inesperada aparición de microbios y otros patógenos
extraños y facilitan la respuesta inmune. Desde la epidermis, como primera
barrera física de protección, a las membranas mucosas gastrointestinales,
respiratorias, urinarias o reproductoras que secretan moco, evitan que las
cavidades se sequen y atrapan microbios. Las lágrimas, la saliva, el jugo
gástrico o las glándulas sebáceas son, todas ellas, barreras que el ser humano
utiliza para protegerse.
Pero para que este sistema inmune funcione, es necesario
conseguir un buen mantenimiento en base a los nutrientes que ingerimos. La
alimentación es la gasolina para que todo articule según lo previsto. Decía el
escritor estadounidense Noah Gordon que “el saber es nuestro único poder; tu
única protección”; y con esta sentencia imploraba a aumentar el conocimiento de
lo que comemos, como sabia manera de mejorar nuestras defensas y salir
triunfantes ante situaciones inmunodeprimidas. En una buena alimentación está
la llave para sentirnos más fuertes, más sanos y con mayor esperanza de vida.
Es necesario tener una provisión de nutrientes todo el año y conseguir un
equilibro nutricional de vitaminas y minerales si queremos tener un estado
físico y psicológico poderoso; para ello hay que prestar atención a estos cinco
escudos naturales:
n La primera línea de defensa: vitamina C. Necesaria para mantener el sistema
inmunológico, se obtiene de cítricos como el kiwi, el limón, la fresa, la
naranja o el caqui, así como de vegetales como el pimiento. Al procesar los
alimentos, la vitamina C se suele destruir más que cualquier otro nutriente y
el organismo no es capaz de almacenarla, por lo que es importante mantener sus
niveles para mejorar el sistema inmune. Se debe tomar a diario y, si hay
carencia, se puede acudir a productos de consagradas casas de complementos
alimenticios como Solgar®.
n El sol también puede ser tu aliado. Existen diversos estudios epidemiológicos que aseguran que
ciertas enfermedades inciden más o menos en aquellas zonas de la tierra donde
hay menos sol. Esto se debe a la vitamina D, la llamada vitamina del sol,
necesaria tras su metabolismo para el mantenimiento de la salud de huesos y
dientes. Existen algunos alimentos que también aportan una pequeña cantidad de
este nutriente, como el hígado de bacalao o la yema del huevo, pero es la
exposición solar de donde nuestro organismo obtiene la mayor parte. Entre 15 y
25 minutos de exposición son suficientes para que esta vitamina sintetice pero,
en ciertas épocas del año, es necesario tomar algún suplemento. Solgar® tiene Vitamina D3 de fácil absorción, que “es una buena
forma de recargar las reservas, especialmente durante los meses de invierno”.
n
favorece el metabolismo
de los carbohidratos, la función cognitiva, la fertilidad y la reproducción, el
mantenimiento del cabello, la piel y las uñas… las propiedades del zinc como
nutriente son muchas y variadas. Es el protector silencioso, el mediador de la
inmunidad de nuestro cuerpo que se encuentra carnes rojas, huevos y marisco,
así como en algunas legumbres y cereales. Si hay carestía de él en nuestra
dieta, existen complementos alimenticios que ayudan a su
equilibrio.n El gran olvidado: el retinol. El hígado de bacalao, la leche, la yema de huevo y pescados
grasos como las sardinas o los arenques tienen retinol o vitamina A, otro
nutriente esencial para mantener el sistema inmunológico en perfecto estado.
Más de mil millones de personas tienen niveles muy bajos de esta vitamina, por
eso, además de añadir estos alimentos a tu dieta, a veces es necesario
complementar con algún producto que sirva para recargar las reservas. Solgar® tiene Aceite de hígado de bacalao en cápsulas que nos
aportan retinol para nuestra piel y mucosas, esas primeras barreras defensivas
que son tan importantes.
n
El
escudo frente a todo: el agua. Para
mantener el sistema inmunológico a raya, además de los citados nutrientes,
también es necesario vigilar otras vitaminas como la B6, B12, el ácido fólico y
otros minerales como el selenio, el hierro y el cobre. Pero hay dos hábitos
sencillos que ayudan en este equilibro de nuestras defensas, y tienen que ver
con el agua. Beber en abundancia nos ayudará a estar hidratados y luchar contra
patologías, pero también es la medida más efectiva para protegernos de la
proliferación de gérmenes cuando nos lavamos las manos frecuentemente.

Comentarios
Publicar un comentario